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Mónica Bustos

Escritora I Premio Augusto Roa Bastos de Novela Libros gratis Para leer online

junio 13, 2017

Lee aquí: Humberstone


      Comparto esta novela corta que apareció con el Diario ABC de Paraguay en junio del 2016, pueden leerla completa haciendo clic arriba de este texto. La escribí en un mes, pero después de casi un año de no escribir nada. Ese periodo fue como una muerte lenta. Nunca antes había pasado tanto tiempo sin escribir. Tres cosas pasaron antes: mi abuelo falleció, a mi padre le diagnosticaron cáncer y yo también enfermé. En un lapso de tres años.
      Adoraba a mi abuelo, todavía lo hago, todavía lo extraño. Parece que en el fondo yo pensaba que él iba a vivir para siempre, no estaba preparada para que de repente su corazón se detuviera y eso fuera todo.  Todo.
      Dejé la novela que estaba escribiendo entonces para empezar otra la misma noche en que él murió. Fue mi forma de gritar lo más fuerte que podía.
      Dos años después pasó lo de mi padre. Estaba bajando de peso, se sentía cansado y fue a consultar con un doctor, le pidieron unos análisis y altas horas de la noche llamaron del laboratorio para decir que era urgente que se retiraran los resultados, que no se podía esperar al día siguiente. Esa fue una mala señal. Cuando mi madre me lo contó me quebré, todavía sin saber de qué se trataba. Larga historia de angustias y esperanzas, pasaron horas y días que parecían eternos desde esa llamada hasta el diagnóstico. Estábamos todos en la habitación del hospital cuando un doctor dijo que era un tumor y que antes de hacer la biopsia ya sabía que era cáncer. Después, la biopsia lo confirmó. Por esos días ya había dejado de escribir. Días después fuimos al Hospital Sirio Libanés de São Paulo (lo menciono porque nunca dejaré de estar agradecida con toda la gente que trabaja en ese hospital) y ahí tuvimos mejores noticias, extrajeron el tumor y se deshicieron del cáncer.
      Poco tiempo después me di cuenta de que algo me estaba pasando. Se me caía el pelo, empecé a bajar de peso y lo peor de todo eran los temblores. No podía tomar un vaso de agua porque mi mano temblaba y no podía llegar a mi boca. No podía siquiera firmar una dedicatoria, me costó firmar en mi pasaporte, no me salía ni siquiera una letra, solo garabatos. Y mi corazón, mi corazón todos los días estaba apunto de estallar, tenía taquicardia pero yo no lo sabía.  Resumiendo, tenía hipertiroidismo. Tengo todavía. Llegué a curarme pero volvió, tomo medicamentos todos los días, varios de los síntomas están controlados. El punto es que durante ese tiempo lo único que tenía en mi cabeza era una niebla espesa. No sé si no escribía por estar enferma o me enfermaba no escribir.
Un día me llamó un editor y me preguntó si tenía algo para publicar, no tenía nada terminado, pero le dije que sí. No por dinero o por ver mi nombre impreso por ahí, sino porque sentí una chispa dentro de mí,  como un foco intentando encenderse o una vela cuya llama todavía no había muerto.  Entonces escribí Humberstone, para saber si no escribía por estar enferma o me enfermaba no escribir. Humberstone fue mi forma de conversar conmigo; sin embargo, estoy segura de que no lo escribí simplemente porque tomé la decisión de hacerlo, apareció porque quiso aparecer, como esas almas en pena que eligen cuándo y a quién aparecerse.

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1 comentarios:

Mónica Bustos
Regresá pronto
Gracias

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