Guarida oficial de

Mónica Bustos

Escritora I Premio Augusto Roa Bastos de Novela Libros gratis Para leer online

La autora

Hola

Yo soyMónica Bustos

Escritora

En el 2010 gané el Premio Augusto Roa Bastos por la novela Chico Bizarro y las moscas, publicada por Alfaguara. En el 2012 mi novela corta para jóvenes El club de los que nunca duermen fue publicada por Alfaguara Serie Roja. En el 2013 publiqué con Suma de Letras de México una novela que muchos piensan que no es novela y que se llama Novela B. Viéndolo así parece que toda mi aventura literaria empezó en la última década, pero escribo desde los nueve años o menos, tal vez desde antes de aprender a escribir... Lo primero que publiqué fue León muerto, cuando tenía 18 años, y todavía agradezco a esos primeros lectores por hacerme compañía con su imaginación.

obras

Chico Bizarro y las moscas

2010

Una banda delictiva aprovecha los recursos y patrimonios del Paraguay que nadie más valora para hacer dinero sucio.

Novela B

2013

Una novela coral con vampiros latinoamericanos, gemelas con delirios mesiánicos, buscadores de ovnis, niños fantasmas, sectarios sanguinarios en motocicletas y hombres lobos beatniks.

El club de los que nunca duermen

2012

Seis jóvenes con insomnio se proponen investigar fenómenos paranormales por las noches. No será tan fácil como creen.

Humberstone

2016

Un hombre regresa al desierto en el que perdió a su niña muchos años atrás. Una búsqueda surreal para reconstruir su propia vida.

33

Viajes a la luna

7

Poderes mágicos

6

libros

8999

nuevas ideas

Biblioteca

Leer: El club de los que nunca duermen



             Comparto los primeros capítulos de la novela El club de los que nunca duermen para leer gratis online haciendo clic en donde dice "Abrir". Originalmente esta novela fue publicada en el 2012 por Alfaguara Serie Roja, la colección de literatura juvenil del sello editorial. Ahora está disponible una segunda edición tapa blanda en Amazon Usa (desde amazon.com hacen envíos a México), también disponible en Amazon España.  
              Si ya la leíste y estás esperando la segunda parte, por favor suscribite aquí para recibir un email cuando se publique.

Lee aquí: Humberstone


      Comparto esta novela corta que apareció con el Diario ABC de Paraguay en junio del 2016, pueden leerla completa haciendo clic arriba de este texto. La escribí en un mes, pero después de casi un año de no escribir nada. Ese periodo fue como una muerte lenta. Nunca antes había pasado tanto tiempo sin escribir. Tres cosas pasaron antes: mi abuelo falleció, a mi padre le diagnosticaron cáncer y yo también enfermé. En un lapso de tres años.
      Adoraba a mi abuelo, todavía lo hago, todavía lo extraño. Parece que en el fondo yo pensaba que él iba a vivir para siempre, no estaba preparada para que de repente su corazón se detuviera y eso fuera todo.  Todo.
      Dejé la novela que estaba escribiendo entonces para empezar otra la misma noche en que él murió. Fue mi forma de gritar lo más fuerte que podía.
      Dos años después pasó lo de mi padre. Estaba bajando de peso, se sentía cansado y fue a consultar con un doctor, le pidieron unos análisis y altas horas de la noche llamaron del laboratorio para decir que era urgente que se retiraran los resultados, que no se podía esperar al día siguiente. Esa fue una mala señal. Cuando mi madre me lo contó me quebré, todavía sin saber de qué se trataba. Larga historia de angustias y esperanzas, pasaron horas y días que parecían eternos desde esa llamada hasta el diagnóstico. Estábamos todos en la habitación del hospital cuando un doctor dijo que era un tumor y que antes de hacer la biopsia ya sabía que era cáncer. Después, la biopsia lo confirmó. Por esos días ya había dejado de escribir. Días después fuimos al Hospital Sirio Libanés de São Paulo (lo menciono porque nunca dejaré de estar agradecida con toda la gente que trabaja en ese hospital) y ahí tuvimos mejores noticias, extrajeron el tumor y se deshicieron del cáncer.
      Poco tiempo después me di cuenta de que algo me estaba pasando. Se me caía el pelo, empecé a bajar de peso y lo peor de todo eran los temblores. No podía tomar un vaso de agua porque mi mano temblaba y no podía llegar a mi boca. No podía siquiera firmar una dedicatoria, me costó firmar en mi pasaporte, no me salía ni siquiera una letra, solo garabatos. Y mi corazón, mi corazón todos los días estaba apunto de estallar, tenía taquicardia pero yo no lo sabía.  Resumiendo, tenía hipertiroidismo. Tengo todavía. Llegué a curarme pero volvió, tomo medicamentos todos los días, varios de los síntomas están controlados. El punto es que durante ese tiempo lo único que tenía en mi cabeza era una niebla espesa. No sé si no escribía por estar enferma o me enfermaba no escribir.
Un día me llamó un editor y me preguntó si tenía algo para publicar, no tenía nada terminado, pero le dije que sí. No por dinero o por ver mi nombre impreso por ahí, sino porque sentí una chispa dentro de mí,  como un foco intentando encenderse o una vela cuya llama todavía no había muerto.  Entonces escribí Humberstone, para saber si no escribía por estar enferma o me enfermaba no escribir. Humberstone fue mi forma de conversar conmigo; sin embargo, estoy segura de que no lo escribí simplemente porque tomé la decisión de hacerlo, apareció porque quiso aparecer, como esas almas en pena que eligen cuándo y a quién aparecerse.

Presentación en México





Por Bernardo Fernández, Bef.






Celebro que Suma de Letras vuelva a correr riesgos, que publique libros extraños. Lo hizo en su momento con mi novela Gel azul, que había sido rechazada de todos lados por rara. Arropó a El diablo me obligó, de mi amigo F.G. Haghenbeck, historia inclasificable de domadores de demonios y soldados chicanos en Irak. Lo hace ahora con Novela B, de Mónica Bustos.

​Permítanme recapitular, dar un poco de contexto.

La ciencia ficción de hoy (¿es ésta una novela de ciencia ficción, Mónica?) es un mutante de miles de tentáculos que se ramifican a través de las páginas de los libros con las formas más extrañas. Atrás quedaron los días del porno para ingenieros de Larry Niven e Isaac Asimov.

​Prueba de ello es la extraordinaria y extravagante Novela B cuya autora tiene el triple encanto de ser a) Paraguaya b) Extremadamente joven y c) Una princesa freak.

​Lo primero me alegra, que el aire fresco de este subgénero pueda originarse en Latinoamérica me parece en sí mismo como de ciencia ficción (además de demostrar que no sólo de Augusto Roa Bastos vive la literatura paraguaya). Lo segundo me da esperanzas en el futuro de los géneros especulativos y de lo tercero da evidencia la autora a lo largo del texto.

​Libro rompecabezas, Novela B es un fix-up o conjunto de cuentos relacionados entre sí que al unirse, como el cuerpo de la creatura del doctor Frankenstein, cuentan una historia más grande.

No es coincidencia que mencione a Quentin Tarantino, hay una deuda con él y su narrativa descuadrada. Pero no es la única.

​Sin embargo, lo que en muchos autores jóvenes se ha convertido en una grotesca imitación, en Bustos es una elegante asimilación. Esto se debe no sólo a su talento natural, sino a su refinada prosapia nerd.

Cada pieza de este rompecabezas explosivo parece estar sumergido en LSD y tener una sorpresa que estallará en la cabeza del lector apenas llegue su sustancia activa al torrente sanguíneo y atraviese la barrera hemato encefálica.

Con lo que parece ser un compedio enciclopédico de teorías de conspiración y cine basura, la joven narradora entreteje un mecanismo de relojería cuidadosamente ensamblado. Novela B es una intrincada telaraña que no deja escapar al que cae en ella.

​Dila Dubi, enigmática mujer que recuerda a partes iguales a la finlandesa Maila Nurmi (la Vampira —pronúnciase “Vampáira” —del Plan 9 From Outer Spacede Ed Wood) que a Siouxsie la de los Banshees, hija de un asesino múltiple de vocación caníbal, es una especie de virgen dark con delirios mesiánicos cuya sangre cura todas las enfermedades.

​A su paso por toda Latinoamérica Dila inflamará los corazones de los personajes más estrambóticos, que habrán de obsesionarse por ella hasta la demencia. Algunos de ellos crearán una secta religiosa con el único fin de beber de sus venas.

​Por la novela desfilan cazadores de ovnis, investigadores de lo paranormal, siquiatras enloquecidos,niños fantasmas, asesinos múltiples, mutantes reptíleos, hombres lobo beatniks, el doctor Pepe Mengele, obsesionado con sembrar gemelos en el vientre de las mujeres de la selva paraguaya y hasta el chupacabras enun iceberg literario que apenas insinúa un universo narrativo complejo, ocultando más de lo que muestra.

​Novela B es un artefacto explosivo que embriaga y seduce por su vocación experimental de compleja estructura cuidadosamente deconstruida para desplegar una horda de personajes tan entrañables como siniestros que al final habrán de colisionar en un final inquietante. Esta chica bizarra ha escrito el mejor libro de ciencia ficción latinoamericana que he leído en años.

​Y aquí permito detener mi euforia por este libro. ¿Estaré cometiendo un exceso? ¿Habré perdido la cabeza como todos los seguidores de la secta bebesangre?

​No lo creo. Mónica Bustos ha entrado a este aburrido bar llamado literatura latinoamericana disparando un arma con cada mano. Una, cargada con una potente vocación literaria. La otra, con detonaciones expansivas de cultura freak.

​¿El resultado? Un ser monstruoso y fascinante. Una Novela B.

​Cuídense todos. Hay monstruos entre nosotros. Vampiros y perros mutantes acechan la comarca. Mónica se los puede contar.

​Muchas gracias.


Novela B

Cosas que dicen

Novela B es un artefacto explosivo que embriaga y seduce por su vocación experimental de compleja estructura cuidadosamente deconstruida para desplegar una horda de personajes tan entrañables como siniestros que al final habrán de colisionar en un final inquietante. Esta chica bizarra ha escrito el mejor libro de ciencia ficción latinoamericana que he leído en años.

Bernardo Fernández, Bef

Premio Grijalbo de Novela

Nos debe resultar indiferente su juventud cuando la obra creada es inmensa, extraordinaria y digna de quien tiene una capacidad innata y una formación precisa del significado de la narratividad: Bustos tiene claro que no ha de contar lo que ella quiere, sino lo que su personaje desea. De esa forma, construye su Chico Bizarro, que pasa ya en letras grandes a la historia de los personajes literarios paraguayos, siguiendo a los Miguel Vera, Félix Moral o Francia, de Augusto Roa Bastos, o el Gilberto Torres de Gabriel Casaccia.

José Vicente Peiró Barco

Crítico literario

(Chico Bizarro)Una historia desopilante que pinta la realidad paraguaya actual desde una violencia descarnada, grotesca por momentos, casi bordeando lo kitsch. Algo así como una versión de Pulp fiction o Kill Bill con pájaros chogüí embalsamados, referencias al oprobio de la Triple Alianza y un salpicón de palabras en guaraní que crean una ambientación paraguaya sin entorpecer la lectura.

Claudia Amengual

Premio Sor Juana Inés de la Cruz

Mónica Bustos
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